A veces…

A veces todavía te siento. Creo ver tus ojos y escuchar tu voz, pero es solo el eco de los recuerdos. 

A veces todavía me duele. Hay ciertas palabras que asocio contigo y se me clavan como espinas en mi corazón, pero luego se me pasa.

A veces creo que todavía te quiero. Es más por costumbre que por amor, porque al ver tus fotografías solo veo el pasado en tu rostro.

A veces me pregunto si sería mejor quererte. Pero recuerdo el dolor y pienso en mí ahora, y prefiero ser fuerte.

A veces…

Un recuerdo mágico 

Era una noche de lluvia. El sonido de las gotas al golpear el suelo me relajaba, recordándome que estaba en verano y era libre. Yo estaba sentada en una butaca en la enorme terraza del apartamento. Había una suave brisa que hacía que algunas gotas de lluvia me golpearan en la cara, pero no me molestaba. De vez en cuando, se podía ver en el oscuro cielo un rayo a lo lejos. Esperabas uno, dos, tres segundos y oías el estruendo. Mi abuela y yo nos mirábamos en silencio y sonreíamos, encantadas por la magia del momento. Yo tenía apenas ocho o nueve años, esa edad en la que la magia todavía parece posible, y era feliz.

Un recuerdo mágico