Conversaciones ficticias

Llevo semanas hablando contigo en mi mente, confesándote una y otra vez lo que siento y prometiéndote que no me importa que no sientas lo mismo. Pero me importa. ¿Cómo podría no importarme que, mientras yo me ahogo en las palabras que nunca seré capaz de decir en voz alta, tú respires con normalidad? ¿Cómo no iba a importarme que no me buscaras con la mirada en una habitación llena de gente cuando mis ojos buscan los tuyos incluso en lugares donde no estás?

Ni siquiera en mi imaginación me quieres. Siempre imagino tu mirada de confusión, tratando de averiguar cómo puede ser que me sienta así, y tu ceño fruncido. Pero no puedes cuestionarte los sentimientos de alguien. No cuando son reales y me mantienen despierta de madrugada, no cuando me dejan sin respiración. No cuando son la única cosa que parece real sobre mi existencia.

Siento que estoy tratando de buscarte en un universo donde no existes, que por eso eres inalcanzable. Y solo espero que seas feliz en tu indiferencia e ignorancia. Al menos uno de los dos lo será.

Conversaciones ficticias